lunes, 13 de diciembre de 2010

Cárceles femeninas

Viven entre barrotes, aisladas de sus hijos, de su familia, de sus amigos, de su pasado. Ellas son mujeres que por alguna razón, como robo, violencia o ira, el destino les ha conducido a vivir en la cárcel.




Muchas son las que hoy viven ahí, reclusas de una vivencia equivocada, de algo que seguramente se arrepienten de hacerlo, pero que de una forma u otra, deben ajustarse a la ley, y por supuesto, estar de acuerdo con cumplir la justicia.

Se acercan tiempos "especiales", la Navidad. Como en todas las cárceles de nuestro país, los reclusos tienen que adaptarse y entender que este año no será como el de hace unos diez o doce años... Este año no estarán contentos por la cena de Nochevieja, ni por ver a su pareja o a su hijo con ese traje nuevo y elegante que se ha comprado aposta para esa fecha tan especial... Todos los reclusos vivirán las fechas con una cierta agonía. Ellas, probablemente echarán de menos a los suyos, llorarán, o incluso habrá alguna excepción de aquella mujer que ya no tenga ganas ni ilusión de ver ni escuchar a nadie; pero es así, las normas y la sociedad nos han enseñado a convivir como si esta fecha fuese la más feliz. Sin embargo, las reclusas no pensarán lo mismo... ya que su vida, por el momento, no se ve más allá de una puerta de hierro...

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